El mundo del tejido evoluciona a una velocidad impresionante. Entre el saber hacer tradicional y la innovación tecnológica, los fabricantes de prendas de punto replantean sus métodos para producir mejor, más rápido y, sobre todo, de manera más sostenible.
Hoy en día, se distinguen tres grandes formas de fabricar una prenda de punto: el tejido cortado y cosido, el tejido por piezas y el tejido integral. Cada una tiene sus ventajas, sus limitaciones y su impacto medioambiental.

1. El tejido cortado y cosido: rapidez y productividad
Es el método más industrial y extendido. Consiste en tejer grandes rollos de punto, a menudo en máquinas circulares, antes de cortar las distintas piezas de la prenda siguiendo un patrón. Después, estas piezas se cosen entre sí para formar el producto acabado.
Esta técnica es sumamente eficaz: permite producir varios metros cuadrados de tejido de punto por minuto. Pero tiene una contrapartida. Durante el corte, se pierde parte del material. Según la complejidad del patrón, los residuos de corte pueden representar el 30 % del material utilizado, o incluso más.
2. El tejido por piezas: precisión y saber hacer
En este caso, cada parte de la prenda (delantero, espalda, mangas…) se teje por separado en una máquina rectilínea, directamente con la forma adecuada. Este método suele denominarse fully fashioned.
Después, las piezas se vaporizan para estabilizar el tejido y se unen mediante costura o remallado. Este método limita las pérdidas de material (aproximadamente un 10 %), pero las costuras siguen estando presentes.

3. El tejido integral: la revolución silenciosa
El tejido integral, la tecnología textil más reciente, permite fabricar una prenda de una sola pieza, sin ninguna costura.
Gracias a máquinas rectilíneas controladas por ordenador, cada aguja trabaja de forma independiente para tejer simultáneamente el delantero, la espalda, las mangas e incluso el cuello. La prenda sale de la máquina completamente formada, lista para lavarla y etiquetarla.
- Prácticamente ningún residuo de material: solo entre un 1 y un 3 %, frente al 30 % de la industria convencional.
- Eliminación de las costuras: una comodidad inigualable, sin roces ni grosores adicionales.
- Ahorro energético: una única fase de vaporización sobre el producto acabado.
Combinado con un ecodiseño meditado y una producción local en Vire, Normandía (14500), el tejido integral reduce el impacto medioambiental de un jersey en comparación con el método de corte y confección. PELOT lo utiliza para sus jerséis y gorros; los calcetines Billie se tejen en una máquina rectilínea. El proceso se describe detalladamente en la página Fabricación francesa de PELOT.
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